Sí se puede

Abril 16, 2008

Mucho se ha hablado estos días sobre el supuesto desliz cometido por Barak Obama al referirse a la población rural de Pensylvania como “amargados” que, ante el olvido de las diferentes administraciones, se aferran a las armas y a la religión con un poderoso sentimiento anti-inmigrante. Todo el problema radica en la expresión “bitter”, que a pesar de referirse a una amargura fácilmente comprensible, sacada de contexto da mucho juego.

Barak Obama 08

Por supuesto, poco ha tardado el carroñero equipo de la Sra. Clinton en hacer sangre con esas palabras, llamando a Obama elitista mientras Hillary relataba orgullosa metiéndose un lingotazo de whisky, cómo su padre le enseñó a utilizar el rifle para cazar patos. Una auténtica oda a la América profunda por un puñado de votos.

La verdad es que no extraña nada la crítica viniendo de quien, a pesar de ser compañera de partido, no dudó en hacer pública una imagen de Obama vestido con turbante y la indumentaria típica somalí, con la que parecía poco menos que un terrorista árabe a punto de inmolarse.

Lo que sí sorprende es la utilización del término “elitista”. Esta descalificación se sustenta en algo que no les cuadra: Un líder negro que no viene del gueto. No es Luther King ni Malcom X. Obama es un senador que brilló durante toda su carrera académica llegando a graduarse con magna cum laude en la Universidad de Harvard.

Este argumento me recuerda al que se utilizó para descalificar al líder del EZLN, el subcomandante Marcos, cuando el gobierno mexicano destapó su identidad: Era un profesor universitario y no un indígena analfabeto. Curioso mundo éste en el que la preparación, la cultura y los conocimientos restan méritos a la lucha que cada uno libra…

Espero que, con independencia de los resultados en Pensylvania, Barak Obama sea el próximo presidente de los Estados Unidos. Sacar las tropas de Irak, cerrar Guantánamo y firmar el protocolo de Kyoto son algunas de sus promesas. Ojalá que pueda cumplirlas…


Hola Sr. Pizarro, adiós Sr. Pizarro

Abril 4, 2008

Veo en las noticias de esta mañana que el ex ministro de Hacienda Cristobal Montoro ha sido designado responsable de Economía del grupo popular del congreso. En ese mismo momento, he pensado yo ¿y qué fue del Sr. Pizarro? Evidentemente, no he sido el único. Inmediatamente, en ese mismo informativo, se especulaba con la salida del ex presidente de Endesa de la política activa.

Hace ya algunos años, en el PSOE, lo que se llamó el “Efecto Borrell”, duró lo que tardó en llegar el primer debate sobre el estado de la nación. En el caso del tan cacareado “Efecto Pizarro”, bastó un debate frente a Solbes en precampaña para que se viniera abajo todo el artificio mediático montado alrededor del “hombre de los 10 millones de euros de indemnización”.

El currante que venía a sudar la camiseta, el que hizo campaña en un mercado porque “quería conocer cómo era”, el que meses antes en la comisión de investigación por la OPA de Endesa se indignó porque se dudó de su imparcialidad política, resultó ser un bluff. Y de los gordos.

Además de un bluff, ha resultado una estafa manifiesta para los ingenuos votantes del PP por parte de la dirección del partido, pero no seré yo quien dé la cara por ellos. Bastante tengo con lo mío.

Adiós Sr. Pizarro.


¿Quién es Rosa Díez?

Marzo 6, 2008

Desde hace unos días, se está gestando en mi entorno (básicamente en el laboral) una corriente de apoyo a Rosa Díez y a su recién creado partido UPyD, que no llego a entender del todo. Se dice que los más intransigentes y radicales contra el tabaco somos los ex-fumadores. Y tienen razón. Pues bien, yo creo que a Rosa Díez le pasa lo mismo con su ex-partido: Que tiene tanto resentimiento, que su mala baba antisocialista supera con creces a la del PP.

Su nuevo partido, más allá de las críticas al PSOE, tiene por seña de identidad inequívoca la crítica feroz a los partidos nacionalistas. Así, por ejemplo, el segundo de sus principios fundamentales según la web del partido es ”que los partidos nacionalistas dejen de condicionar y coartar el presente y el futuro del conjunto de nuestro país”.

Pues bien, quizás conviene recordar que Rosa Díez fue de 1991 a 1998 consejera de Comercio, Consumo y Turismo del Gobierno Vasco bajo la presidencia de José Antonio Ardanza, del Partido Nacionalista Vasco, presidido entonces por Xabier Arzalluz. Parece que por aquel entonces los partidos nacionalistas no la incomodaban tanto…

¿Marginada y humillada mientras militó en el PSOE? Mmmm… Pues va a ser que no:

-En 1998 se presentó a las elecciones primarias del PSE-EE para elegir candidato a lehendakari, que ganó Nicolás Redondo Terreros.

-En 2000 se optó a la Secretaría General del PSOE frente a Zapatero, Bono y Matilde Fernández. Quedó última con un 6,55% de los votos.

Yo a esto lo llamo democracia interna. Y a lo de esta chica, ambición desmedida y pataleta. Define su partido como “ni de izquierdas ni de derechas” (¿pero no era socialista de toda la vida?) y apela a su integridad por haber renunciado a un escaño de eurodiputado. No sé… Para mí, integridad habría sido renunciar al carné del PSOE antes de poner un pie en “Madrid Opina” para echar mierda a discreción ante el regocijo de Buruaga.

Ahora vende su partido denunciando boicots, bipartidismo, la injusticia de la ley D’Hondt, etc… Vamos, que si no fuera por una mano negra saldría presidenta. En resumen: Mucha propaganda y mucha marea magenta (así lo llaman por los colores del partido), pero a mí la Rosa no me engaña. Y el famoseo de sus listas (Álvaro Pombo, Fernando Savater, Álvaro de Marichalar…) me suena a más de lo mismo: Lograr visibilidad siendo un partido absolutamente hueco.

En fin, suerte a Rosa para las elecciones, porque me temo que si no saca escaño denunciará pucherazo (o algo). Que aprenda de Gallardón y vea que se puede ser ambicioso y trepa pero con mucho más estilo.