Vanexxa o el cabaret ambulante

Diciembre 21, 2007

Mi último descubrimiento de este año ha sido sin duda la peculiar Vanexxa, otro producto (en el buen sentido) de la factoría Subterfuge, la misma que en su día vio nacer gente como Australian Blonde, Dover, Los Fresones Rebeldes o Marlango.

Vanexxa tiene algo de La Mala, aunque menos urbana. Tiene algo de Bebe, aunque menos perroflauta. Y tiene algo de Christina Rosenvinge, aunque menos intimista. Pero tiene algo que definitivamente diferencia su propuesta del resto, y que no es otra cosa que el ambiente cabaretero y festivo que envuelve tanto su imagen como sus canciones.

“Se rompe o se raja” es su disco de debut, y es sin duda de lo mejorcito que he escuchado en este año lleno de gratas sorpresas. Hip hop, punk, pop…Todo mezclado sin ningún tipo de complejos. A partir de ahora ya voy a poder decir que escucho algo de hip hop además del de La Mala. Y es que yo soy como los que dicen que no son monárquicos, que son juancarlistas: A mí no me gusta el hip hop, a mí me gusta La Mala. Y desde ahora también Vanexxa.

De momento, y a pesar de que el tema que ha batido récords de descargas en su myspace ha sido “Desheredada”, yo me quedo con “He matado a mis peces” y sobre todo con “Superguay”:

“O soy conocida o me invisibilizan, o una superstar o fui una perdida. O soy deseada o no tengo valía, o triunfo o vuelvo a ser la loca de mi familia. Bajo mi bandera nada tengo, nada valgo, animo esta triste verbena, Yo también quiero ser guay, y que todos me quieran”

En definitiva: Detrás de esta chica con nombre de actriz porno, parece que hay artista para rato. Ahora lo siguiente será verla en directo, ya que tiene toda la pinta de comerse el escenario. Además, he leído que comenzó como actriz, por lo que tablas en el escenario no le faltarán.

La esperamos en 2008.


Ni frío ni calor

Diciembre 3, 2007

No sabría explicar por qué, pero había algo antes del concierto de Pereza del pasado sábado que no me olía bien del todo. Algo que me decía que la noche no iba a ser redonda. Y desgraciadamente, no me equivoqué.

Pereza

Para empezar, público heterogéneo, lo que para mí nunca es muy buena señal. Y sobre todo, una importante (aunque esperada) presencia de quinceañeras. Malo, malo, me decía yo a mí mismo.

Una vez plantados en la pista (a ver cuándo nos enteramos de que ya tenemos una edad y que para eso están las entradas de grada), fuimos conscientes del primer problema serio: A pesar de que el Telefónica Arena de la Casa de Campo tiene 4 pantallas gigantes, estaban todas desconectadas. No lo entiendo, la verdad. Para mí no es un problema grave, pero para toda la gente que allí rondaba el metro sesenta suponía no ver absolutamente nada. Y entre ellos mi Noe y la mitada del grupo que nos habíamos juntado.

Si te quieres pasar a los “escenarios grandes”, tal y como Pereza habían predicado durante toda la semana, alguien tiene que tener previstos medios tan elementales como las pantallas gigantes (juro que las he visto en las fiestas de Alcorcón).

No había pantallas, pero tenían unos murales de leds con muy buena pinta tras el escenario. ¡¡¡Anda, a lo U2!!!, pensé yo. Pero no. Salvo unas imágenes de Maradona proyectadas en el tema “Por mi tripa” que quedaron bastante chulas, el resto fue penoso. Daba la impresión de que las imágenes las había montado un tío esa misma mañana al que no le había dado tiempo a terminar y había dejado las que vienen por defecto en el Windows Media Player.

En cuanto a lo estrictamente musical, diría que estuvieron correctos. Incluso bien. El problema es que si llegas por la puerta grande a tu ciudad de siempre y llenas un aforo de 9.000 personas, no basta con estar bien. Tienes que estar grandioso. Y ellos no lo estuvieron.

Buen sonido, buenas canciones y mucha (quizás demasiada) pose rockera y discurso antisistema. Algo hipócrita tal vez, porque todas esas quinceañeras a buen seguro que no les han conocido tocando en los garitos de Malasaña, sino más bien en las radiofórmulas.

Me quedo con los pequeños homenajes que intercalaron. Especialmente con las interpretaciones de “Ama, ama y ensancha el alma”, homenaje al gran Robe Iniesta y “Nowhere man”, en recuerdo de los Beatles. Por cierto, durante estos temas predominó el silencio. Sorprendente cultura musical la de esta juventud…


Hasta la próxima, Xoel.

Noviembre 29, 2007

El sábado pasado estuvimos viendo a Deluxe en La Riviera. Decía un artículo que fue la noche en la que Deluxe ascendió a primera división. Sinceramente, espero que no sea así y que no cambie nada. No me gustaría escuchar a Xoel López (fundador, alma máter y único integrante del grupo) en los 40. Una vez dicho ésto, voy a confesar cómo he llegado a conocer a este músico:

A mi Noe y a mí nos gusta presumir de modernos, por aquello de que vivimos en el muy de moda Lavapiés, tenemos nuestras Ipod y no nos conservamos mal del todo para nuestros 31 añitos…Sólo nos falta la vespa, que es nuestra ilusión pendiente.

Pues ya metidos en esta vorágine de modernidad (un poco forzada, todo hay que decirlo), decidimos acercarnos a la musica Indie. Y nada mejor para ello que coger el cartel de un concierto homenaje a Radio 3 para el que no llegamos a tiempo y descargarnos, Ares mediante, los discos de la mayor parte de los grupos presentes. Si íbamos a ser modernos tenía que ser de golpe.

Entre todos aquellos grupos tengo que reconocer que la mayoría fueron sorpresas agradables (The sunday drivers, Sidonie, Cycle), algún batacazo (Triángulo de amor bizarro) y por encima de todos los demás un músico diferente: Deluxe.

Deluxe

Deluxe es el coruñés Xoel López. Una especie de músico Juan Palomo -yo me lo guiso, yo me lo como- al que únicamente conocía de oídas. Su último disco “Fin de un viaje infinito” fue el primero que escuché. Espectacular. De ahí hacia atrás hasta completar la discografía.

El concierto fue el punto culminante de esta, de momento, breve etapa de admiración. Desde que sonaron los primeros acordes de “Simone” hasta el final fue un éxtasis total en completa comunión con su público. Con el de siempre y con nosotros los nuevos. ¿Problemillas de sonido? Alguno. ¿Un poco sobreactuado a ratos? También. Pero sobre todo ilusionado, entregado y rodeado de amigos.