Después de semana y pico de conversaciones sesudas en todos los círculos de mi entorno acerca de resultados electorales, bipartidismo, desplome de IU, continuidad de Rajoy, etc., lo más sensato para romper con esta espiral de trascendencia que me inunda por momentos, creo que es hablar de bares:
El fin de semana pasado, Noe y yo, en un alarde de intrepidez, decidimos salir a probar nuevas experiencias culinarias por los aledaños de nuestro barrio, y es que, por muy recomendables que sean “La inquilina“, “El Sur“, el “Bombay Palace” o el gallego de la Plaza de Lavapiés, hay que seguir buscando alternativas a la lamentablemente desaparecida “Taberna del Avapiés”.
¿Un salto al vacío? Sí, pero con red. O lo que se lo mismo, previa consulta al 11870.com. De esta manera, y ante numerosas recomendaciones, llegamos al peculiar “La cabra en el tejado” (Calle de Santa Ana 29, entre el metro La Latina y la Puerta de Toledo). ¿Una descripción del local? Después de 5 minutos allí, teníamos clara la palabra a utilizar: “Perroflauta”. Y que quede claro que este adjetivo que he interiorizado en mi vocabulario últimamente (no encuentro sinónimos), no lo considero en absoluto despectivo.
Por tratar de concretar un poco más: Se trata de un bar de los de toda la vida con unos pequeños retoques que le confieren un aire absolutamente kitsch. Una barra curtida por los años, los muebles reciclados y el wifi gratuito conforman una mezcla curiosa. “Local de ambiente berlinés” comenta alguien. Pues no sé…No recuerdo ninguno similar allí, pero prometo que lo buscaré en Kreuzberg en nuestra próxima escapada en mayo.
La carta buena, bonita y barata. Y como no, heterogénea. A juego con el local. Así, los crepes (dulces y salados), se mezclan con las clásicas tostas y los platos de origen árabe como el Hummus. Todo muy bueno y por cuatro duros. Concretamente unos 14 euros por un crepe de jamón (serrano, eh?) y queso, otro de pollo con champiñones, unas patatas con salsa de setas, tercio de mahou y coca-cola. Todo ello compartiendo local con un numeroso grupo de viejos rockeros, un enganchado al “World of Warcraft” aprovechando el wifi gratuito y un perro pasándote entre las piernas ¿Alguien da más?
Escrito por laenredadera 
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