Marzo 2, 2008
El viernes pasado había convocada en la plaza de Tirso de Molina una concentración de una organización fascista denominada “Nación y Revolución”. Resulta sorprendente que alguien (ignoro si la Delegación del Gobierno o la Junta electoral), autorice que un grupo neonazi se concentre de forma organizada en una plaza que además de ser símbolo del antifascismo es la entrada al barrio de Lavapiés. ¿Una provocación? Evidentemente…
Y pasó lo que tenía que pasar: Que ante una provocación anunciada, publicitada y autorizada, aparecieron los ángeles de la guarda de nuestro barrio. Los justicieros que siempre están dispuestos a contestar a estas afrentas: Los famosos “antisistema”. A veces no sé qué haríamos sin ellos.
Como ejemplares ciudadanos ofendidos, hiceron lo que tenían que hacer por el bien de nuestro barrio: Plantar cara a los neonazis y a los antidisturbios destrozando lunas, arrasando cabinas y quemando coches y contenedores. Todo es poco por el honor de la plaza de Tirso y por los inmigrantes de Lavapiés.

La foto está hecha desde mi casa el mismo viernes a eso de las 22:00, cuando por la calle Embajadores se mezclaban incendios como el que se ve con cargas de los antidisturbios, vecinos asustados y punkies sonrientes.
Después de dejar un Lavapiés arrasado con escenas dignas de los peores tiempos de los balcanes, nuestros queridos antisistema, volvieron a sus localidades de origen con la satisfacción del deber cumplido. A ver si estos neonazis se atreven a volver… Y con todos nosotros, los vecinos de Lavapiés, tranquilos porque sabemos que ante la siguiente provocación que suframos ellos volverán para apoyarnos.
Una vez más (nunca son pocas): Muchas gracias.
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Actualidad, Lavapiés | Etiquetado: Antisistema, Lavapiés, Manifestación, Tirso de Molina |
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Escrito por laenredadera
Diciembre 11, 2007
Recientemente un grupo de vecinos de Lavapiés (el que es de momento mi barrio de adopción), ha puesto en marcha una curiosa campaña para denunciar alguno de los males que asolan el barrio. La campaña se denomina “Lavapiés olímpico“. Tiene gracia, la verdad. Y es que o uno se toma con humor Lavapiés o apaga y vámonos.

Lo mejor de todo es leer las declaraciones al respecto del delegado de Seguridad en el Ayuntamiento de Madrid, Pedro Calvo, quien afirma “Ni esa es la realidad de Lavapiés ni es la que quieren los vecinos que llegue a la gente”. No hace falta ser muy listo para deducir de estas palabras que Pedro Calvo debe hacer mucho tiempo que no pone un pie en la plaza que da nombre al barrio.
Yo soy un enamorado de Lavapiés, pero negar la evidencia de los problemas que sufre es negar la propia esencia de un barrio de contradicciones.
Lavapiés es un menor marroquí esnifando pegamento.
Lavapiés son dos chulapos bailando en la calle del Oso durante las fiestas de San Cayetano.
Lavapiés es un indigente borracho durmiendo en el centro de la Plaza de Lavapiés.
Lavapiés es tomar una caña en “La Inquilina“.
Lavapiés es esperar detrás de un camión que descarga ilegalmente.
Lavapiés es ver “El bosque animado” en la Filmoteca.
Lavapiés son trapicheos de droga en la calle Embajadores.
Lavapiés es tomar un mojito en una terraza de Argumosa.
Lavapiés son jóvenes de una banda latina rompiendo una cristalera.
Lavapiés es una obra de teatro en la Sala Triángulo.
Lavapiés somos Noe, nuestros amigos y yo.
Lavapiés no es Pedro Calvo.
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Lavapiés | Etiquetado: Lavapiés |
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Escrito por laenredadera