La Pesquería del Tambre

Abril 1, 2008

No, no me he equivocado. Esto no es ni Tripadvisor ni 11870.com. Lo que ocurre es que en ciertas ocasiones, uno se topa por casualidad con algún lugar de esos que se salen de lo común y de los que por tanto, apetece hablar ¿Y para qué tiene uno un blog? Pues para hablar de lo que le apetece…

El Hotel Pesquería del Tambre es uno de los sitios más curiosos en los que he estado últimamente. Curioso, y por qué no decirlo, raro.

A unos 25 Km de Santiago de Compostela y cercano a la localidad de Noia, aunque en una zona totalmente aislada, las habitaciones de este hotel se encuentran ubicadas en las diferentes casas que componían el poblado de una central eléctrica de principios de siglo diseñada por el mismísimo artífice del Palacio de  Comunicaciones y el Círculo de Bellas Artes de Madrid: el arquitecto Antonio Palacios.

La Pesquer�a de Tambre

¿Una antigua central eléctrica rehabilitada? Pues no exactamente. La central (efectivamente en un precioso edificio) se encuentra plenamente activa, por lo que el espacio físico del hotel es compartido por los huéspedes y por trabajadores con el mono de Unión Fenosa. No sabría explicar muy bien por qué, pero este lugar me producía la sensación continua de encontrarme en una película de Julio Médem.

El entorno constituye seguramente el principal atractivo de este alojamiento. Es realmente sorprendente que a pocos kilómetros del feismo urbanístico y desmadres varios que dominan amplias zonas de la costa gallega, se encuentre este valle a orillas del río Tambre rodeado de palmeras, montañas y bosques de eucaliptos. Espectacular de verdad.

R�o Tambre

¿Alguna particularidad más? Pues sí. Las diferentes casas que componen el conjunto del hotel (La Casa del Jefe, la Casa de los Maestros, la Escuela, la Cámara de Carga y la Recepción) no sólo no están juntas, sino que algunas distan varios kilómetros entre sí. Así, en el mismo hotel, puede darse el caso de que tengas que hacer 3 Km en coche para ir a desayunar o que te encuentres a 50 metros del restaurante, como era nuestro caso.

De coña resultó el tener disponible todo el complejo, con recepción y restaurante incluidos, para las únicas dos parejas que nos alojábamos allí. No sé por qué me da que la sobreocupación no debe ser uno de sus mayores problemas…

En resumen, y como diría Raffaela: ¿Si fuera un género literario? Pues sin duda, la Pesquería del Tambre pertenecería al Realismo Mágico. Un lujo de los del mejor tipo (de los baratos). Concretamente 50€/noche con desayuno incluido esta semana pasada. Me prometo volver algún día.


París low cost

Febrero 13, 2008

Hay que ver cómo es eso de Ryanair… ¿Que el diseño de su web es denunciable? Absolutamente. ¿Que algún que otro aeropuerto está en pueblos que no aparecen ni en las guías campsa locales? Sin duda. ¿que lo de no reservar asientos concretos (“sitting” creo que lo llaman) saca lo peor de las masas? Pues sí. Pero ay los precios… En eso son imbatibles los puñeteros. De esta forma, uno puede volar a París para un finde romanticón al módico precio de 39€ I/V.

En fin, que una vez completado en 1 h 15 min el largo trayecto (“The long and winding road”, que dirían los Beatles) entre esa nave de chapa en medio de la nada que a la que llaman Aeropuerto de Beauvais y lo que es propiamente París, llegamos Noe y yo a la auténtica Ciudad de la Luz.

París es una de esas ciudades en las que te sientes un poco provinciano nada más llegar. Por muy curtido que estés en ciudades del mundo y destinos más o menos exóticos, ahí estábamos todos estirando el pescuezo al acercarnos a la ciudad intentando divisar la Torre Eiffel. Y cuando por fin asoma, se produce una pequeña exclamación colectiva de asombro. Sin ningún complejo. Como el señor de Murcia de Ninette.

¿La ciudad más bonita del mundo? No tiene el movimiento de Berlín, la historia de Roma ni es tan cinematográfica como Nueva York. Ni falta que le hace, porque sin duda sí puede ser la más bonita.

Sin discusión, lo que peor fama tiene de París son los propios parisinos. Y yo la verdad es que tampoco lo vi para tanto. No es que entablara ninguna relación inolvidable con ninguno de ellos, pero me parecieron normales tirando incluso a agradables. Y además mestizos, lo cual me encantó. Si en algún sitio he podido sentir eso de la “aldea global” ha sido en París. Algún aspecto positivo tenían que tener los años de colonialismo francés en África. Rasgos europeos y magrebíes mezclados con los del África subsahariana daban en algunos casos mezclas explosivas que harían babear a más de un descerebrado supremacista ario.

Street Art en Par�s

Hablando de parisinos: Tuvimos la suerte (o algo así) de encontrarnos en una céntrica plaza junto al Forum des Halles con una pareja que se autocalificó de “salvajes parisinos”. Su misión esa mañana era la de tratar de aparecer en todas las fotos realizadas por turistas en esa plaza. Era su propuesta, que diría mi amigo Julito.  

En cuanto al resto, es como pasear por una postal: La cantidad y grandiosidad de monumentos abruma. Y que nadie se crea aquello de que es como el barrio de Salamanca pero en grande. Nada que ver. Y además (vuelvo aquí al provincianismo), está la Torre Eiffel. Sorprende que una estructura tan inútil provoque esa sensación de admiración, encanto y magnetismo. Pero de verdad que lo hace.

Tras el fin de semana, que incluyó visita al imprescindible museo de Orsay y cenita en el muy recomendable Le Coupe-Chou, vuelta al bus, vuelta a la nave de chapa en medio de la nada y vuelta a nuestro querido Lavapiés, que también anda sobrado de multiculturalidad aunque no tanto de mestizaje.