¿Tú también, hijo mío?

Febrero 18, 2008

Después de pasarme los últimos 4 años criticando que el PP, con los inefables Acebes y Zaplana a la cabeza, realizara una continua utilización partidista del terorrismo de ETA, desayuno hoy con la visión de Zapatero enalteciendo a las masas cántabras con el argumento de que se ha detenido a un importante comando terrorista y el PP ha guardado silencio.

Nos encontramos ante unas elecciones generales que a priori no podían ser más favorables para el actual gobierno socialista: Una respetable ventaja inicial hace sólo unos meses en cuanto a intención de voto y un panorama desolador en las filas del adversario político. A saber: Un candidato gris nombrado a dedo y con una evidente aureola de perdedor, rodeado de la antigua cúpula del partido. Una cúpula con olor a podredumbre marcada por “las dos líneas de investigación abiertas”, los escándalos urbanísticos en la Generalitat Valenciana y la mano alargada de Aznar (el que no quiere que conduzcan por él) desde la sombra.

A pesar de estos condicionantes, desde el inicio de la precampaña (sin duda la peor de las que recuerdo), los socialistas parecen empeñados en querer perder las elecciones sin ayuda de nadie. Primero fue la absurda y regresiva propuesta de los 400€ por asalariado. Ayer fueron un paso más allá poniéndose al nivel moral (a ras de suelo, vamos) de Rajoy y compañía. ¿Que se está luchando contra ETA? No lo pongo en duda. Sólo faltaba… Pero la utilización de este argumento en un mitin de precampaña no hace sino dar continuidad al lamentable precedente sentado por el PP durante toda la legislatura.

En una precampaña marcada por la mediocridad más absoluta de los dos grandes partidos y la invisibilidad, más palpable que nunca, del resto de opciones políticas, lo único que a mi juicio la dignificaba de momento era la reticencia del PSOE a utilizar el arma más evidente. Ese argumento que por sí solo debería haber provocado un buen número de dimisiones en bloque tanto en Génova como en unos cuantos medios de comunicación: La absurda teoría de la conspiración del 11-M acallada para siempre con la sentencia del juicio. Entiendo que la memoria de casi 200 víctimas mortales merece apartar este asunto de la campaña aún a riesgo de que el PP salga indemne de su espiral de mentiras y calumnias.

Después de lo de ayer, me temo que estamos un poquito más cerca de volver a poner los muertos encima de la mesa de debate y, desgraciadamente, no creo que pase del primer cara a cara el próximo 25 de febrero.