En los últimos días, he tenido la suerte (no premeditada) de disfrutar de dos de las últimas joyas del cine de animación en dos de sus distintas facetas: Wallace y Gromit: La maldición de las verduras y Ratatouille, o lo que es lo mismo: La Factoría Aardman frente a la todopoderosa Pixar. Plastilina y Stop Motion frente a CGI y 3D. Europa frente a América.
Hace ya bastante tiempo que sigo con devoción las andanzas de la incalificable pareja formada por el inventor Wallace y su inseparable perro labrador Gromit. Concretamente unos 14 años, según acabo de calcular. El por qué he esperado hasta ahora para disfrutar de su paso al largometraje no lo tengo claro, aunque seguramente haya tenido mucho que ver el miedo a una posible decepción. En cualquier caso, la voluntaria espera ha merecido la pena. Y sobradamente.
Después de sus tres memorables cortos: La gran excursión, Los pantalones equivocados (para mi gusto el mejor de los 3) y Un esquilado apurado, en esta Maldición de las Verduras conservan todo su espíritú original, incluyendo la pegadiza melodía que les acompaña desde sus inicios o las huellas dactilares visibles en ocasiones en las figuras que delatan la intensiva labor artesanal de la técnica empleada. Y humor. Sobre todo humor del bueno.
Pero la factoría Aardman es mucho más que Wallace y Gromit. Desde el mítico vídeo de Nina Simone “My baby just cares for me” de 1987, pasando por “Creauture Comforts” o la más reciente “Chicken Run“, esta compañía ha marcado un estilo inconfundible que nos ha devuelto la pasión por la plastilina a toda una generación.
En el otro lado está Pixar. Estudio con mayúsculas para el que el término “falta de medios” no existe. De una empresa de este tipo uno espera productos industriales, prefabricados y sin alma, con el único aliciente de la perfección técnica. Es lo que se espera, pero no lo que nos da Pixar. Ratatouille es, sin ir más lejos, una de las mejores películas que he visto que los últimos meses… Acción, humor, ambientación, personajes y… ¿perfección técnica? Algo más que eso, diría yo. Es impresionante.
Entonces…¿Aardman o Pixar? Los dos, por favor.



