Vivienda protegida

Diciembre 18, 2007

Existe en este país una llamativa costumbre en lo que a política de vivienda se refiere. La costumbre nacional en sí (tengo que reconocer que ignoro si se encuentra extendida más allá de nuestras fronteras) es la de proponer como toda solución al evidente problema de precios el sorteo de unos cuantos pisos a un precio muy por debajo del de mercado. Curiosa solución para toda una generación con un dramático problema de poder adquisitivo derivado de la emancipación…

El acceso a una vivienda digna es un derecho constitucional para todo ciudadano español. En este país se propone modificar el nivel de competencias de una Comunidad Autónoma y poco menos que se monta una guerra civil, pero se incumple sistemáticamente un derecho fundamental como es el de la vivienda y aquí no pasa nada. Todavía estoy esperando la manifestación en Colón con las banderas de España en defensa de la Constitución por este motivo. Cinismo lo llamo yo…

Los derechos se conquistan, pero nunca se sortean. ¿A alguien se le ha ocurrido solucionar el problema del paro sorteando unos cuantos puestos de trabajo y olvidándose del resto? Pues por algo será.

Los sorteos son un método injusto por su propia naturaleza. Puestos a abordar el problema construyendo viviendas por parte de las administraciones públicas, lo justo sería utilizar un sistema de puntuación y premiar a aquellas personas o familias que dispongan de menos recursos. Aunque así fuera, estas soluciones me parecen un mero parche de cara a la galería que en muchos casos esconden intereses puramente electorales. Lo verdaderamente valiente sería hacer políticas de choque tales como limitar por ley las hipotecas a un máximo de 20 o 25 años, o gravar significativamente las viviendas desocupadas.

A ver si algún día vemos una rebelión cívica de las de verdad.

Por cierto: Soy un feliz adjudicatario de una vivienda de protección pública a entregar en 2010 gracias a un sorteo ¿Contradicción? En absoluto. La bolita en sí me ha cambiado la vida, pero en ningún caso mis ideas previas al respecto.