Mi lado oscuro

Diciembre 27, 2007

Como ya he comentado en alguna ocasión, a mí me gusta mucho lo de cultivar mi imagen de rojeras cultureta. Soy capaz de defenderme perfectamente en conversaciones sobre Kusturica, mi película preferida es “Caro Diario” de Nanni Moretti y en mi Ipod campan a sus anchas Rufus Wainwright, Deneuve o Iron & Wine. Pero soy un fraude andante.

Supongo que todos tenemos algún vicio inconfesable pero es que mi lado oscuro haría parecer albino al mismísimo Darth Vader: Soy un adicto a los reality.

Todo empezó allá por abril de 2000 cuando se presentó en sociedad la primera edición de Gran Hermano en España. Fueron 4 meses en los que yo (y conmigo más de media España) no pude quitar ojo a las evoluciones caseras de Ismael, Iván, Ania, Maria José, Israel, etc. O lo que es lo mismo: Peluqueras, ex-militares, prostitutas, modelos y vividores encerrados bajo el mismo techo. ¿Telebasura? Ni por asomo. Yo siempre me adherí a la teoría del experimento sociológico de mi idolatrada Milá.

Aún se me ponen los pelos como escarpias recordando ese momento triunfal con Ismael Beiro, ya ganador, escuchando solo en la casa los acordes de “So lonely” de The Police. Historia viva de la tele patria al nivel de la muerte de Chanquete o los 12 goles a Malta.

Desde entonces, hay que reconocer que todo ha ido a peor en esto de los reality. Aún así, yo siempre les he sido fiel. Compartiendo éxitos y fracasos. Yo estaba allí cuando llegó el boom de OT, pero también sobreviví a “El bus” o al indescriptible “Estudio de actores” de Juan Ramón Lucas. Ocho ediciones más de Gran Hermano, La Granja, Oído cocina, Supermodelo, Factor X, Supervivientes, Unan1mous, Esta cocina es un infierno, Pocholo 07… Y ahora llega Fama (ya me he enganchado a los castings). A veces me doy miedo.

En fin. Ya lo he soltado. Mañana seguiré hablando de cine europeo, música independiente y locales bohemios. Aunque sé que vosotros nunca más me volveréis a mirar con los mismos ojos. Y con razón.


Vanexxa o el cabaret ambulante

Diciembre 21, 2007

Mi último descubrimiento de este año ha sido sin duda la peculiar Vanexxa, otro producto (en el buen sentido) de la factoría Subterfuge, la misma que en su día vio nacer gente como Australian Blonde, Dover, Los Fresones Rebeldes o Marlango.

Vanexxa tiene algo de La Mala, aunque menos urbana. Tiene algo de Bebe, aunque menos perroflauta. Y tiene algo de Christina Rosenvinge, aunque menos intimista. Pero tiene algo que definitivamente diferencia su propuesta del resto, y que no es otra cosa que el ambiente cabaretero y festivo que envuelve tanto su imagen como sus canciones.

“Se rompe o se raja” es su disco de debut, y es sin duda de lo mejorcito que he escuchado en este año lleno de gratas sorpresas. Hip hop, punk, pop…Todo mezclado sin ningún tipo de complejos. A partir de ahora ya voy a poder decir que escucho algo de hip hop además del de La Mala. Y es que yo soy como los que dicen que no son monárquicos, que son juancarlistas: A mí no me gusta el hip hop, a mí me gusta La Mala. Y desde ahora también Vanexxa.

De momento, y a pesar de que el tema que ha batido récords de descargas en su myspace ha sido “Desheredada”, yo me quedo con “He matado a mis peces” y sobre todo con “Superguay”:

“O soy conocida o me invisibilizan, o una superstar o fui una perdida. O soy deseada o no tengo valía, o triunfo o vuelvo a ser la loca de mi familia. Bajo mi bandera nada tengo, nada valgo, animo esta triste verbena, Yo también quiero ser guay, y que todos me quieran”

En definitiva: Detrás de esta chica con nombre de actriz porno, parece que hay artista para rato. Ahora lo siguiente será verla en directo, ya que tiene toda la pinta de comerse el escenario. Además, he leído que comenzó como actriz, por lo que tablas en el escenario no le faltarán.

La esperamos en 2008.


Vivienda protegida

Diciembre 18, 2007

Existe en este país una llamativa costumbre en lo que a política de vivienda se refiere. La costumbre nacional en sí (tengo que reconocer que ignoro si se encuentra extendida más allá de nuestras fronteras) es la de proponer como toda solución al evidente problema de precios el sorteo de unos cuantos pisos a un precio muy por debajo del de mercado. Curiosa solución para toda una generación con un dramático problema de poder adquisitivo derivado de la emancipación…

El acceso a una vivienda digna es un derecho constitucional para todo ciudadano español. En este país se propone modificar el nivel de competencias de una Comunidad Autónoma y poco menos que se monta una guerra civil, pero se incumple sistemáticamente un derecho fundamental como es el de la vivienda y aquí no pasa nada. Todavía estoy esperando la manifestación en Colón con las banderas de España en defensa de la Constitución por este motivo. Cinismo lo llamo yo…

Los derechos se conquistan, pero nunca se sortean. ¿A alguien se le ha ocurrido solucionar el problema del paro sorteando unos cuantos puestos de trabajo y olvidándose del resto? Pues por algo será.

Los sorteos son un método injusto por su propia naturaleza. Puestos a abordar el problema construyendo viviendas por parte de las administraciones públicas, lo justo sería utilizar un sistema de puntuación y premiar a aquellas personas o familias que dispongan de menos recursos. Aunque así fuera, estas soluciones me parecen un mero parche de cara a la galería que en muchos casos esconden intereses puramente electorales. Lo verdaderamente valiente sería hacer políticas de choque tales como limitar por ley las hipotecas a un máximo de 20 o 25 años, o gravar significativamente las viviendas desocupadas.

A ver si algún día vemos una rebelión cívica de las de verdad.

Por cierto: Soy un feliz adjudicatario de una vivienda de protección pública a entregar en 2010 gracias a un sorteo ¿Contradicción? En absoluto. La bolita en sí me ha cambiado la vida, pero en ningún caso mis ideas previas al respecto.


Lavapiés olímpico

Diciembre 11, 2007

Recientemente un grupo de vecinos de Lavapiés (el que es de momento mi barrio de adopción), ha puesto en marcha una curiosa campaña para denunciar alguno de los males que asolan el barrio. La campaña se denomina “Lavapiés olímpico“. Tiene gracia, la verdad. Y es que o uno se toma con humor Lavapiés o apaga y vámonos.

Lavapies olimpico

Lo mejor de todo es leer las declaraciones al respecto del delegado de Seguridad en el Ayuntamiento de Madrid, Pedro Calvo, quien afirma “Ni esa es la realidad de Lavapiés ni es la que quieren los vecinos que llegue a la gente”. No hace falta ser muy listo para deducir de estas palabras que Pedro Calvo debe hacer mucho tiempo que no pone un pie en la plaza que da nombre al barrio.

Yo soy un enamorado de Lavapiés, pero negar la evidencia de los problemas que sufre es negar la propia esencia de un barrio de contradicciones.

Lavapiés es un menor marroquí esnifando pegamento.

Lavapiés son dos chulapos bailando en la calle del Oso durante las fiestas de San Cayetano.

Lavapiés es un indigente borracho durmiendo en el centro de la Plaza de Lavapiés.

Lavapiés es tomar una caña en “La Inquilina“.

Lavapiés es esperar detrás de un camión que descarga ilegalmente.

Lavapiés es ver “El bosque animado” en la Filmoteca.

Lavapiés son trapicheos de droga en la calle Embajadores.

Lavapiés es tomar un mojito en una terraza de Argumosa.

Lavapiés son jóvenes de una banda latina rompiendo una cristalera.

Lavapiés es una obra de teatro en la Sala Triángulo.

Lavapiés somos Noe, nuestros amigos y yo.

Lavapiés no es Pedro Calvo.


Olvídate de mí

Diciembre 10, 2007

Hace unos días utilicé un nuevo método para descubrir buenas películas y que, por algún motivo, a día de hoy aún no haya visto: Se trata del ranking elaborado en base a las puntuaciones de los espectadores que el portal imdb publica en su propia página. Concretamente, se pueden consultar las 250 películas más valoradas por los usuarios de la página.

Yo, lo reconozco de antemano, me he convertido en todo un obseso de las opiniones de usuarios en internet. Con lo feliz que fui en mi adolescencia comprando en las tiendas por impulso visual, no sé cómo he llegado a esta situación enfermiza en la que no me veo capaz de salir a comprar una barra de pan sin antes consultar en varios foros o portales especializados qué panadería elabora las mejores chapatas.

Durante la consulta de la lista de películas más valoradas, me llamó la atención una por lo desconocido que era para mí su título original: “Eternal Sunshine of the Spotless Mind”, y que figuraba en el puesto 47. Al entrar a consultar el detalle y observar la carátula y la traducción al castellano del título “Olvídate de mí”, recordé que se trataba de una película independiente que habían protagonizado Jim Carrey y Kate Winslet hace 2 o 3 años.

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¿Una película independiente y con un 8,5 de valoración media de los espectadores?. 126.736 usuarios no pueden estar equivocados al mismo tiempo. Ese es siempre mi argumento tras consultar las opiniones respecto a hoteles, restaurantes, obras de teatro o lo que se tercie. Así que a descargar en mi bendito Ares, ya que mi fe en los usuarios no es tanta como para acercarme a la Fnac a por el DVD original.

La película cuenta, a través de sus recuerdos, la preciosa historia de amor de Joel y Clementine. Una pequeña maravilla a ratos extraña, a ratos aparentemente inconexa pero siempre cautivadora y onírica. O lo que es lo mismo: Que es muy bonita. Perfectos en sus papeles tanto Carrey y Winslet (aburrido él y caótica ella) como la bellísima Kirsten Dunst y Elijah “Frodo” Wood de secundarios.

En resumen: Una joyita a descubrir de la que es preferible no comentar nada más y dejarse sorprender igual que me ha ocurrido a mí.


La Pepita: Homenaje póstumo (o no)

Diciembre 5, 2007

Esta semana he leído en el ADN una de esa noticias que le hace plantarse a uno que el apocalipsis está muy cerca. Por menos de esto se iban en “Armaggedon” Bruce Willis y Ben Affleck de excursión suicida espacial mientras la Lyv Tyler lloraba por los rincones.

Bueno, que me voy del hilo. El asunto en sí es el previsible cierre de la mítica taberna Pepita (Corredera Baja de San Pablo, 20), en el corazón de Malasaña. ¿Que cuánto tiempo hace que no voy a la Pepita? Mmmmm… Probablemente unos 10 años. ¿Tenía intención de volver alguna vez en mi vida? Mmmmm… Seguramente no. O en todo caso, en plan excentricidad como último deseo antes de morir.

El caso es que esta noticia en lo que más me afecta (más bien en lo único), es en mis recuerdos de adolescencia. Y en la triste evidencia de que las nuevas generaciones (quiten connotaciones “populares”, por favor), no tendrán más remedio que prescindir de este peculiar local en sus salidas malasañeras. ¿Qué negocio pondrán tras la rehabilitación del edificio? Se admiten porras: ¿Un “100 Montaditos”? ¿un “Cañas y Tapas”? ¿un Doner Kebap?… Nos consuela que el local no parece el idóneo para un Bershka. Pero no nos confiemos, que así empezaron los del Madrid Rock.

Para el que no lo conozca, resumo la filosofía de la Pepita: Alitas de pollo refritas, patatas bravas y minis de calimocho. Ni el Adriá, oyes. Higiene la justa (todo el que ha estado alguna vez sabe que esto es un eufemismo) y decoración digna de tesis doctoral: Posters ochenteros y pintadas en las paredes rodeando mesas repletas en las que las sillas son cada una de su padre y de su madre. ¿recuperadas de contenedores? Pues seguramente…

Descubro con alegría que hay todo un movimiento en Internet defendiendo esta causa perdida que es salvar a la Pepita:

No al cierre.jpg

Desde La enredadera y con la fuerza que me da tener a todos mis lectores detrás (a Noe y al otro que creo que entró por error), me uno a esta lucha.

Salvemos la Pepita.


Ni frío ni calor

Diciembre 3, 2007

No sabría explicar por qué, pero había algo antes del concierto de Pereza del pasado sábado que no me olía bien del todo. Algo que me decía que la noche no iba a ser redonda. Y desgraciadamente, no me equivoqué.

Pereza

Para empezar, público heterogéneo, lo que para mí nunca es muy buena señal. Y sobre todo, una importante (aunque esperada) presencia de quinceañeras. Malo, malo, me decía yo a mí mismo.

Una vez plantados en la pista (a ver cuándo nos enteramos de que ya tenemos una edad y que para eso están las entradas de grada), fuimos conscientes del primer problema serio: A pesar de que el Telefónica Arena de la Casa de Campo tiene 4 pantallas gigantes, estaban todas desconectadas. No lo entiendo, la verdad. Para mí no es un problema grave, pero para toda la gente que allí rondaba el metro sesenta suponía no ver absolutamente nada. Y entre ellos mi Noe y la mitada del grupo que nos habíamos juntado.

Si te quieres pasar a los “escenarios grandes”, tal y como Pereza habían predicado durante toda la semana, alguien tiene que tener previstos medios tan elementales como las pantallas gigantes (juro que las he visto en las fiestas de Alcorcón).

No había pantallas, pero tenían unos murales de leds con muy buena pinta tras el escenario. ¡¡¡Anda, a lo U2!!!, pensé yo. Pero no. Salvo unas imágenes de Maradona proyectadas en el tema “Por mi tripa” que quedaron bastante chulas, el resto fue penoso. Daba la impresión de que las imágenes las había montado un tío esa misma mañana al que no le había dado tiempo a terminar y había dejado las que vienen por defecto en el Windows Media Player.

En cuanto a lo estrictamente musical, diría que estuvieron correctos. Incluso bien. El problema es que si llegas por la puerta grande a tu ciudad de siempre y llenas un aforo de 9.000 personas, no basta con estar bien. Tienes que estar grandioso. Y ellos no lo estuvieron.

Buen sonido, buenas canciones y mucha (quizás demasiada) pose rockera y discurso antisistema. Algo hipócrita tal vez, porque todas esas quinceañeras a buen seguro que no les han conocido tocando en los garitos de Malasaña, sino más bien en las radiofórmulas.

Me quedo con los pequeños homenajes que intercalaron. Especialmente con las interpretaciones de “Ama, ama y ensancha el alma”, homenaje al gran Robe Iniesta y “Nowhere man”, en recuerdo de los Beatles. Por cierto, durante estos temas predominó el silencio. Sorprendente cultura musical la de esta juventud…